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El bien supremo es la sabiduría.
Suprimiendo la ignorancia. Somos malos porque somos ignorantes. Escuela: Intelectualismo moral primera mitad del siglo IV a.C. -
Consideraba que la justicia era la virtud por excelencia, equilibrio
y armonía de las otras virtudes. El principio supremo es el bien, idéntico a la verdad. El mal no existe en sí mismo sino como reflejo imperfecto de lo real y la contemplación del bien –solo posible mediante el conocimiento- como el fin más elevado de la mente. primera mitad del siglo IV a.C. -
El bien supremo es la felicidad.
Desarrollando la actividad propia del hombre, el conocimiento, y mediante la virtud, entendida como término medio. Escuela: Eudeimonismo 384-322 a.C.) -
Define: El bien supremo es el placer. Para Epicuro, la felicidad consiste en la ausencia del dolor y el
máximo de placer, por lo que se deberían extirpar las fuentes del temor,
del miedo, que son la ignorancia, la religión y la muerte Escuela:Hedonismo 343-270 a.C.) -
El bien supremo es la rectitud moral. A través de la indiferencia y la aceptación del destino. Escuela: Estoicismo -
La moral y el Derecho nacen de la misma fuente
divina y tienen por fin lograr la plena felicidad humana. San Agustín
distingue tres clases de leyes: la eterna, la natural y la humana o positiva. (354-430) -
El bien supremo consiste en el acercamiento a Dios. Siguiendo la Ley moral de origen divino. Escuela: Iusnaturalismo (1225-1274) -
Esta etapa se caracteriza por la fe en el progreso a través de la
razón científica y tecnológica que surge en este período de formación delcapitalismo, corriente que será atacada por Karl Marx en el siglo XIX,embate que marcará con su huella prácticamente todo el siglo XX.
Este movimiento internacional abarcará todo el siglo de las luces, como es conocido también el siglo XVIII europeo -
Hume señaló que una acción es buena o mala no
porque exista el bien o el mal en la realidad (porque no son hechos o datos de la experiencia sensorial, sino son sentimientos de agrado o desagrado)
(1711-1776) -
En su obra “Crítica de la razón pura”.
Legó a la siguiente conclusión: la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la libertad de la voluntad no pueden demostrarse ni refutarse teóricamente; es decir, por medio del conocimiento racional, filosófico, científico (1724-1804) -
Sostiene que la moralidad de las acciones debe ser juzgada por las consecuencias (se supone que tanto las buenas como las malas consecuencias se pueden estimar de manera cuantitativa o matemática).
A su vez, las consecuencias de cada acción se evalúan en función de la felicidad que causan a todas las personas afectadas; así, las acciones correctas son aquéllas que producen más felicidad que infelicidad. -
Establecía que “todo lo real es racional y todo lo racional es real”, y que los tres momentos que contiene toda dialéctica, al explicar el desarrollo de la realidad, son las siguientes: La lógica o espíritu subjetivo, la antítesis y la síntesis -
Indica que:
El mundo de las posibilidades afecta nuestras relaciones con nuestra propia conciencia o “ego”; afecta también “la posibilidad” a la que podemos considerar una categoría del existencialismo, a nuestras relaciones con Dios.
Señala tres esferas de existencia: la esfera estética,
la esfera ética y la esfera religiosa. -
Pregona un amoralismo, o sea, una moral más allá de la corrientemente aceptada y conocida; señala que la moral del hombre, es decir, su conducta, debe orientarse por lo vital.
Lo que fortalece, ayuda y exalta lo vital es bueno; lo que mengua, castra lo vital es malo (1849-1900)