Ocaso multicolor dios

Revelaciones de Dios a el Hombre

  • Revelación de Dios a Noe
    2100 BCE

    Revelación de Dios a Noe

    La misión era construir un arca en que él, su familia y cada especie de animales limpios e inmundos estuvieran a salvo de las aguas destructoras durante cuarenta días de lluvia, pues Dios le suministra ambos elementos y el barco se construyó en el transcurso de aproximadamente 3 años.
  • Revelación de Dios a Moisés
    1900 BCE

    Revelación de Dios a Moisés

    Dios revela a Moisés su plan y lo envía a liberar a Israel. A Moisés le da a conocer el Nombre que garantiza la salvación. Como profeta su tarea también será conducir al pueblo a la Alianza, aunque tenga que enfrentarse con los reyes de la tierra (como sucederá más tarde con Elías y Eliseo).
  • Revelación de Dios a Abraham
    1850 BCE

    Revelación de Dios a Abraham

    Dios le prometió a Abraham que de él saldría una nación grande, tan grande que así como la arena y las estrellas del mar no se pueden contar, así sería su descendencia. Le dio a un hijo llamado Isaac y de él Dios hizo una nación grande, ahí fue el cumplimiento de su promesa.
  • Revelación de Dios a David
    1010 BCE

    Revelación de Dios a David

    Dios (en esta revelación del pacto) promete establecer el reino de David y su trono para siempre (2 Samuel 7:12-13), una promesa que se cumple en Cristo, el Rey de reyes (Lucas 1:32-33). Según la Biblia, él fue elegido por Dios mismo en persona para gobernar Israel.
  • Revelación de Dios a Saulo
    30

    Revelación de Dios a Saulo

    Durante el mediodía de su viaje a ese destino, un resplandor del cielo lo rodeó y Saulo cayó de su caballo. Del rompimiento de la nubes escuchó la voz de Cristo diciendo «"Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"» (Hch. 9:4), a lo que Saulo respondió «"¿Quién eres, Señor? "
  • Revelación de Dios a Juan
    40

    Revelación de Dios a Juan

    Juan estaba desterrado en la isla griega de Patmos «a causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo» (Ap 1, 9), cuando comenzó a recibir «la revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto» (Ap 1, 1).