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La palabra patrimonio cultural no existía en la civilización, mucho menos había una protección o clasificación de estas mismas. En la mitad del siglo XVIII se les nombró como monumento antiguo donde perduró así por mucho tiempo hasta cuando las personas consideraron al arte y a la historia como algo importante que pasaron a llamarse bellas artes, tesoros nacionales, patrimonio histórico-artístico, entre otros más.
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La expresión de patrimonio toma fuerza en 1954 con la Convención de la Haya. Aunque en un principio se pensara diferente de esta definición, sin embargo su referencia a la cultura de los pueblos es la que marca la novedad. -
Fue una carta muy importante para los bienes culturales ya que su objetivo es conservarlos y salvaguardarlos, mencionando que los bienes culturales no son solo algo artístico o histórico también tienen un significado cultural de una civilización particular. -
La comisión Franceschini es donde por primera vez aparece la idea de bienes naturales y se establece ya el valor de bien cultural y documental de los centros históricos de las ciudades diferenciándose de la noción antigua de monumento aislado.
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Se reconoce internacionalmente y se detalla ampliamente el patrimonio cultural y establece la obligación de los Estados de identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio. -
La UNESCO promovió reuniones para que se terminara de definir lo que eran los bienes culturales, y esto fue la Convención de Belgrado en 1980. En esta se definió la Recomendación sobre la salvaguarda y conservación de las Imágenes en Movimiento, con esto se consideró bien cultural a muchas cosas más que antes no se consideraban, muchas más formas de expresar el arte, ya sea material o inmaterial. -
Con esto se abre el mundo de los bienes culturales a las tecnologías del siglo XX y a los nuevos medios de expresión artísticas así como aquellos testimonios cuya principal característica es su inmaterialidad.