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Durante este período, la administración estratégica se centraba en la planificación a largo plazo y la creación de estrategias. Las empresas trataban de obtener una ventaja sobre sus competidores al realizar análisis exhaustivos del mercado y al desarrollar planes detallados y bien organizados. Estos planes incluían objetivos a largo plazo, estrategias para alcanzar esos objetivos y evaluaciones de posibles desafíos y oportunidades. -
La firma de consultoría Boston Consulting Group introdujo el concepto de la matriz de crecimiento-participación- Esta herramienta permitió a las organizaciones evaluar sus carteras de negocios y asignar sus recursos. La matriz BCG clasificó los productos en 4 categorías basadas en su participación de mercado y tasa de crecimiento: Estrellas, Interrogantes, Vacas Lecheras y Perros. Este análisis ayudó a las empresas a tomar decisiones estratégicas sobre dónde invertir, desarrollar o desinvertir. -
Se reconoció que la estrategia no solo debía ser formulada, sino también implementada. Se puso un fuerte énfasis en la ejecución y en la alineación de toda la organización con los objetivos estratégicos. Esto significaba que todos los niveles de la empresa debían trabajar juntos de manera coherente para alcanzar las metas propuestas. -
El enfoque se desplazó hacia la búsqueda de una ventaja competitiva sostenible. Michael Porter, profesor de Harvard Business School, desarrolló el modelo de las cinco fuerzas, argumentando que las empresas debían buscar una posición única en el mercado para lograr una ventaja duradera. -
La globalización y la revolución tecnológica transformaron la administración estratégica. Las empresas empezaron a considerar la innovación, la flexibilidad y la adaptabilidad como elementos clave de su estrategia, permitiéndoles competir en un entorno global en constante cambio. -
La administración estratégica se volvió más ágil y adaptativa. Las organizaciones enfrentaron la necesidad de ajustarse rápidamente a las transformaciones digitales, la inteligencia artificial y las demandas cambiantes de los clientes para mantener su competitividad en un entorno en constante evolución.