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Los Reyes Católicos (Isabel de Castilla y Fernando de Aragón) contrajeron matrimonio en el Palacio de los Vivero, en Valladolid. El destino de los reinos de Aragón y Castilla no quedó unido, sino que supuso la unión en las personas los reyes. -
Los Reyes Católicos influyeron en la política de Europa a través de la neutralización de la supremacía de Francia. Logran establecer alianzas con Inglaterra, Austria, Portugal y Países Bajos a través de los enlaces matrimoniales de sus descendientes (Isabel, Juan, Juana, María y Catalina). -
Juana I de Castilla fue la segunda hija de los Reyes Católicos. Desde sus primeros años recibió una educación de alto prestigio. Dominaba la escritura y las lenguas tradicionales de aquella época; latín y francés. Era amante de la música y a su vez dominaba diversos instrumentos. A la edad de los dieciséis fue prometida con Felipe el Hermoso, hijo del Emperador Maximiliano de Austria y Soberano ya de Flandes y Borgoña debido al fallecimiento de su madre. -
Contra todo mal y anteponiendo su amor ante todo, la joven partió para la ciudad de Flandes. La boda fue celebrada y posteriormente residieron en las ciudades de Gante y Bruselas. Como resultado de ese veloz amor, Juana empezó a encontrar dificultades en su adaptación en otro país diferente y con las nuevas costumbres de la corte flamenca. -
A consecuencia del fruto de su amor Juana y Felipe tuvieron cinco hijos; Leonor, Isabel, Carlos, Fernando, María y Catalina, esta última nacida después del fallecimiento de su padre. Fue Carlos, el primer hijo varón quién sería el futuro heredero del trono y poseedor del título de duque de Luxemburgo. -
A consecuencia de la muerte de los herederos de la corona de Castilla y Aragón (sus hermanos Juan, Isabel y Miguel el hijo de esta última) Felipe y Juana I de Castilla parten hacia la península donde fueron recibidos por los Reyes Católicos para jurar como heredera de la corona a Juana y consorte archiduque a Felipe en las Cortes de Castilla. Meses después se celebró la misma ceremonia en Zaragoza. -
La reina Isabel muere y en el testamento nombraba heredera a su hija Juana y en caso de no poder gobernar se encargaría de la regencia Fernando. Fue Fernando quien hizo lo posible por alejar a su hija Juana y obtener la Regencia y fue en las Cortes de Toro cuando juraron a Fernando como Regente del reino de Castilla. -
A consecuencia de la añoranza hacia sus costumbres castellanas, el archiduque regresa a Flandes. Juana influenciada por la insistencia de su madre ante su permanencia en las tierras de Castilla, decide quedarse. Abrumada por el disgusto y la pena ante la separación con su esposo, decide poner fin más tarde tras un enfrentamiento con su madre en el castillo de la Mota, partiendo hacia Flandes. -
Juana y Felipe, a disgusto con la decisión tomada en las Cortes de Toro, vienen a España. Felipe, ansiado por la obtención de la regencia y con apoyo de la alta nobleza (Tratado de Villafáfila) logra obtenerla. Fernando se retira a sus estados de Aragón y se casa con Germana de Foix, con la que tuvo un descendiente varón, que falleció horas después. -
Tras la muerte de Felipe, se forma un consejo de regencia, presidido por el Cardenal Cisneros que reclamaba la vuelta del rey católico. Fueron nueve los años que duró Fernando en esta segunda regencia. -
La reina Juana fue reclutada con su hija, la infanta Catalina en el castillo de Tordesillas, en Valladolid. Allí vivió durante 46 años bajo la custodia de los marqueses de Denia. -
Tras la muerte de Fernando el Católico, fue su nieto Carlos quién heredó sus estados patrimoniales y heredero también de la corona de Castilla. Hasta la futura llegada del nuevo rey, ubicado en Flandes, fue el Cardenal Cisneros, quien asumió la regencia. Juana encerrada en Tordesillas y con ausencia de sus derechos, permanece envuelta en la leyenda hasta la Guerra de las Comunidades. -
La figura de la reina vuelve a adquirir importancia debido a la resistencia opuesta por las Comunidades de Castilla hacia el absolutismo monárquico de Carlos I. Los comuneros se apoyan en Juana por considerarla la legítima soberana de Castilla. Los comuneros deciden establecer su sede en Tordesillas, pero finalmente fueron derrotados. -
Juana de Castilla muere en Tordesillas (Valladolid) y tres años más tarde lo hará su hijo Carlos.