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Edad Antigua -
Las primeras menciones de control de calidad fue en Código de Hammurabi (1772 a.C.).
Establecía responsabilidades estrictas para los constructores en caso de fallos estructurales.
En Egipto (1450 a.C.), se realizaban inspecciones y capacitaciones para asegurar la calidad en la construcción y la producción artesanal. Los fenicios castigaban a constructores por incumplir con las especificaciones, y en Grecia (776-146 a.C.) se inspeccionaban materiales y se diseñaban moldes para asegurar precisión. -
Edad media -
Surgieron los gremios de artesanos en Europa. Los maestros artesanos dirigían talleres, enseñaban a los aprendices y supervisaban la calidad. Los gremios regulaban materias primas, producción y capacitación, estableciendo estándares de calidad, aunque los controles eran limitados y las sanciones insuficientes. Los comerciantes añadieron inspecciones propias. Cada maestro asumía la creación completa de sus productos, fomentando el orgullo por la calidad entre artesanos y aprendices.
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Edad Moderna -
Durante la Primera Revolución Industrial (mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX), los talleres artesanales desaparecieron, dando paso a las fábricas con producción en serie y especialización laboral. Sin embargo, faltaba control de calidad, lo que llevó a inspecciones y pruebas de error. La mano de obra perdió sentido de propiedad sobre los productos, lo que demandó una gestión más estricta, con jerarquías, supervisión y control en las fábricas para asegurar calidad y productividad.
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Edad Contemporánea -
La gestión de calidad evolucionó rápidamente en las organizaciones gracias a diversos pioneros. Aunque sus enfoques variaban, coincidían en dos aspectos clave: los productos debían satisfacer los requisitos de los clientes y su elaboración debía realizarse a través de un proceso controlado. Esto marcó el inicio de un enfoque más sistemático y estructurado hacia la calidad en la producción industrial, con un fuerte énfasis en la satisfacción del cliente y la eficiencia del proceso.